En la fila de mas arriba de un cajón de la frutería hay un durazno machucado que rueda entre los otros rosagantes duraznos cada vez que un kilo de semejantes peludos se va en una bolsa de nylon.
No quiero estar en tu ensalada de fruta ni en tu licuado.
No quiero estar en el centro de mesa esperándote , prefiero seguir acá rodando y machucándome con cada golpe .
Soy el último durazno del cajón y comienzo a sentir en mi carozo las ganas de que vengas , me huelas, que no te importe lo machucado que estoy y me comas al sol.

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