jueves, 7 de julio de 2011

Concédeme la gracia de la castidad, pero todavía no



"En la aurora de mi juventud, te había yo pedido la castidad, pero sólo a medias, porque soy un miserable.
Te decía yo, pues: Concédeme la gracia de la castidad, pero todavía no; porque tenía yo miedo de que me escuchases demasiado pronto y me librases de esa enfermedad y lo que yo quería era que mi lujuria se viese satisfecha y no extinguida".

San Agustín

CHICO RGB / Fabio Galván , argentino












SOLO PARA MIRAR

Su belleza  hacía sonar las campanas de mis ojos a un volumen que rizaba los ecualizadores de mi espalda.
Pero dormimos y los besos estaban secos como aire de  glaciar, el abrazo incómodo como un triangulo puntiagudo.
Mi  desconcierto le hacía preguntas al abismo que se abría ahí a mi lado entre la tanta belleza y el tan poco placer.

Me resigné a que solo era un chico para mirar.

LA SED NO ES NADA , LA IMAGEN ES TODO



SI EL SOL FUERA NUESTRO DIOS

El sol lo hace ver dorado, es como si hubiera una cierta complicidad entre ellos, me dio que pensar, si el sol fuera nuestro Dios, el sería un Jesús Cristo enviado a la tierra para darme calor, calentarme, quemarme, derretirme, hacerme sudar, deshidratarme, evaporarme.
Era un rubio que parecía haber crecido en un verano eterno, comiendo avena y jugando con un perro tan parecido a él que debería ser un golden retriever.
La cara de quaker recién llegado a la ciudad era desmentida por una remera gastada de los Sex Pistols, un jeans viejo y otra vez, un detalle de niño bien, unos Reeboks tan caros como el alquiler de un mes de  mi pieza de apartamento compartido.
Parecía lejano como Orlando Bloom en el afiche de una película, hasta que hicimos contacto a través de un glory hole.
Besaba con el rock’n roll de su camiseta, me acariciaba como le habría hecho a su perro una tarde de domingo mientras miraba una película en Cinecanal.