Matando la sed con la saliva es un blog para mientras tanto , donde hace frío y desde allá dentro saltan ideas como panteras .
miércoles, 18 de mayo de 2011
MONTEVIDEO ES UN MUCHACHO CON RULOS DE OLAS PELIRROJAS
Montevideo me gusta tanto que adivino que todavía es un muchacho , un muchacho con rulos de olas pelirrojas, con un palacio a Salvo erecto por los vientos.
Este muchacho sentado en la vereda espera que la diversion llegue en conteiners repletos de marineros,que esten vestidos en Dolce Gabbana y en su puerto organicen una fiesta reave.
Tímido y orgulloso .
Se muestra poco, deja ver su tesoro unicamente a los que van lentos.
Está ahi viviendo solo y espera enamorarse de otro gran puerto o por qué no de un pequeño pueblo.
Corro detrás del sol en un avión para que nunca se haga de noche
Mi i pod me hace correr como Lola en su película , a veces en vez de correr siento que me escapo .
Corro para estar en forma y que los chicos luego no corran de mí.
La mente hace licuados de ideas cuando corro y al terminar me trago la idea nueva que solo aparecerá si salgo a correr.
martes, 17 de mayo de 2011
Romeo en un barco de piratas
Hay un mono frente a mí y desaparece, vuelve aparecer arriba, nuevamente salta y ya está allá por otro lado.
Como un dínamo por el movimiento vive.
El Narciso de su reflejo le da ganas, la flama de su esencia le da fuerzas.
En cada camino que recorre se abren dos autopistas y a todos los destinos quiere ir.
Gourmet de besos , salvaje temerario , Romeo en un barco de piratas , pirata en un sauna al vapor.
Profe de posturas de la india , indio desnudo de una playa tropical.
Hace play y una canción de Rita Lee le hace agua en la boca mientras desayuna bocanadas de sol a la mañana .
Un mono de la selva que se vive escapando del zoo y busca sus lianas en cuchillas altas con buenos aires.
Como un dínamo por el movimiento vive.
El Narciso de su reflejo le da ganas, la flama de su esencia le da fuerzas.
En cada camino que recorre se abren dos autopistas y a todos los destinos quiere ir.
Gourmet de besos , salvaje temerario , Romeo en un barco de piratas , pirata en un sauna al vapor.
Profe de posturas de la india , indio desnudo de una playa tropical.
Hace play y una canción de Rita Lee le hace agua en la boca mientras desayuna bocanadas de sol a la mañana .
Un mono de la selva que se vive escapando del zoo y busca sus lianas en cuchillas altas con buenos aires.
lunes, 16 de mayo de 2011
HOY
El barco de un pescador naufraga,
los frenos de la bicicleta de un niño fallan a toda velocidad,
un pájaro encerrado se da contra los vidrios de una ventana,
un inmigrante en la calle siente que comienza a llover,
el insomnio de las 4 am aturde como una sirena que no para de sonar,
lunes, 9 de mayo de 2011
ALIMENTANDO AL PERRO QUE ME COME
Fingí haberlo ayudado todo el tiempo, lo acompañe al baño, le moje la cabeza, lo empapé exageradamente.
No hablaba, no eran claras las señales de que estuviera mejor, no decía nada que me liberara de estar ahí, él daba x hecho q era mi obligación ayudarlo, y tal vez lo era, me quería ir antes de cualquier reproche, el popper era de muy mala calidad.
En eso pensé en el popper que había caído al piso, le dije q ya volvía y fui a recuperar mi frasco de 20 euros comprados en Ámsterdam.
La cabina estaba vacía y tratando de ver recorrí con mi mano el piso buscando, llegue a recuperar el minúsculo y potente frasquito , volví al baño mas con la necesidad de lavarme las manos q de saber cómo seguía el chico de la remera verde.
El no estaba, me pareció raro q no estuviera, fue un momento, como en los trucos de magia.
Está y luego de pasar el pañuelos ya no está, y sabemos q no es posible q es un truco.
¿Qué había pasado ?, se fue, lavé mi cara, el espejo mostraba lo q pasaba a mis espaldas y no pasaba nada, de un minuto a otro de ser casi un asesino, quedaba absuelto por un truco de magia.
Salí al dark room y busqué, estaba en el bar, había pedido una coca cola, me acerqué, estaba asustado, a nadie le gustaría morir en una cabina de un dark room con un desconocido por jalar demasiado popper. A la vez que pensé esto, pensé q no era una tan mala forma de morir , atendiendo a todas la otras posibilidades…
Me miro con los ojos vidriosos, esos ojos vidriosos que le queda a la gente cuando vomita x la nariz y la boca, estaba mojado, pero a la vez me parecía que seguía sudando sobre el agua que yo le había tirado
Esperé que dijera algo, me miraba, pedí una coca cola también, me sentía en la obligación de quedarme con aquel extraño que evidentemente se recuperaba, ¿para qué me necesitaría?, me sentía en la obligación de entregar una disculpa.
¿Estás bien?, atiné a preguntar, y esperaba un sí de su voz , de un gesto de cabeza, dijo que no, iba a llorar, enseguida se ahogó con su vaso de coca cola. Miré mas allá de su hombro y los transeúntes iban o volvían de divertirse, y yo estaba ahí,
¿ q hacia allí ?, ¿con quien estaba?, ¿x q sentía q era mi víctima?, pensé en su madre, en su padre , y cuanto podrían imaginar que su hijo estaba allí , también pensé en mis padres y cuanto ellos imaginarían.
Solo quería q no llorara, solo quería q me dijera q estaba bien y se fuera, q llamara a un amigo, q me liberara.
Un par de veces me miro a los ojos como tratando de averiguar quién era, nunca sabría quien era ya que a partir de ese momento solo le mentí, sin poder sospechar siquiera las consecuencias.
viernes, 6 de mayo de 2011
El chico de las mil y dos noches
La noche decidió llover y llovió mucho, la noche lo puso triste , muy triste, también la culpa la tuvo el día.
No quería pensar, no quería mojarse, entonces se tomo un taxi, se acomodo como para un viaje largo y miro cada gota de colores en el vidrio, casi sumó una lagrima pero ya había llegado.
De ese viernes esperaba un whisky, que pasaran las horas , que llegara el sueño , que parara de llover e irse a casa.
Llegaron dos whiskys y paso una sola hora, el sueño no vino entonces comenzó a bailar.
Un ferry cansado de cruzar el barro del rio, de una orilla a la otra había traído un chico desde la ciudad de la furia, el estaba acostumbrado a los barcos y esa noche tenía ganas de bailar también.
Como por capricho del DJ o alguien más , estaban bailando juntos y cada canción duraba 80 besos, a veces un solo beso duraba toda una canción.
Afuera había otro taxi, parece que hay muchos, el lo miraba desde una almohada como si fuera otra orilla, pasaron las horas, el con acento de cuatro países le conto la versión corta de su vida, el escuchaba y se dio cuenta que desde el primer beso ya no estaba triste.
Pasaron una noche juntos y también dos, tal vez el chico de la ciudad de la furia sea el chico de las mil y dos noches.
Tal vez quede alguna mas por vivir y novecientas y pico por imaginar.
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