viernes, 6 de mayo de 2011

El chico de las mil y dos noches



La noche decidió llover y llovió mucho, la noche lo puso triste , muy triste, también la culpa la tuvo el día.
No quería pensar, no quería mojarse, entonces se tomo un taxi, se  acomodo como para un viaje largo y miro cada gota de colores en el vidrio, casi sumó una lagrima pero ya había llegado.
De ese viernes esperaba un whisky, que pasaran las horas , que llegara el sueño , que parara de llover e irse a casa.
Llegaron dos whiskys y paso una sola hora, el sueño no vino entonces comenzó a bailar.
Un ferry cansado de cruzar el barro del rio, de una orilla a la otra había traído un chico desde la ciudad de la furia, el estaba acostumbrado a los barcos y esa noche tenía ganas de bailar también.
Como por capricho del DJ o alguien más ,  estaban bailando juntos y cada canción duraba 80 besos, a veces un solo beso duraba toda una canción.
Afuera había otro taxi, parece que hay muchos, el lo miraba desde una almohada como si fuera otra orilla, pasaron las horas, el con acento de cuatro países  le conto la versión corta de su vida, el escuchaba y se dio cuenta que desde el primer beso ya no estaba triste.
Pasaron una noche juntos y también dos, tal vez el chico de la ciudad de la furia sea el chico de las mil y dos noches.
Tal vez quede alguna mas por vivir y novecientas y pico por imaginar.



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