lunes, 9 de mayo de 2011

ALIMENTANDO AL PERRO QUE ME COME



Fingí haberlo ayudado todo el tiempo, lo acompañe al baño, le moje la cabeza, lo empapé exageradamente.
No hablaba, no eran claras las señales de que estuviera mejor, no decía nada que me liberara de estar ahí, él daba x hecho q era mi obligación ayudarlo, y tal vez lo era, me quería ir antes de cualquier reproche,  el popper era de muy mala calidad.
En eso pensé en el popper que había caído al piso, le dije q ya volvía y fui a recuperar mi frasco de  20 euros comprados en Ámsterdam.
La cabina estaba vacía y tratando de ver recorrí con mi mano el piso buscando, llegue a recuperar el minúsculo y potente frasquito , volví al baño mas con la necesidad de lavarme las manos q de saber cómo seguía el chico de la remera verde.
El no estaba, me pareció raro q no estuviera, fue un momento, como en los trucos de magia.
 Está y luego de pasar el pañuelos ya no está, y sabemos q no es posible q es un truco.
¿Qué había pasado ?, se fue,  lavé mi cara, el espejo mostraba lo q pasaba a mis espaldas y no pasaba nada, de un minuto a otro de ser casi un asesino, quedaba absuelto por un truco de magia.
Salí al dark room y busqué, estaba en el bar, había pedido una coca cola, me acerqué, estaba asustado, a nadie le gustaría morir en una cabina de un dark room con un desconocido por jalar demasiado popper. A la vez que pensé esto, pensé q no era una tan mala forma de morir , atendiendo a todas la otras posibilidades…
Me miro con los ojos vidriosos, esos ojos vidriosos que le queda a la gente cuando vomita x la nariz y la boca, estaba mojado, pero a la vez me parecía que seguía sudando sobre el agua que yo le había tirado
 Esperé que dijera algo, me miraba, pedí una coca cola también, me sentía en la obligación de quedarme con aquel extraño que evidentemente se recuperaba, ¿para qué me necesitaría?,  me sentía en la obligación de entregar una disculpa.
¿Estás bien?, atiné a preguntar, y esperaba un sí de su voz , de un gesto de cabeza,  dijo que no, iba a llorar, enseguida se ahogó con su vaso de coca cola. Miré mas allá de su hombro y los transeúntes iban o volvían de divertirse, y yo estaba ahí,
 ¿ q hacia allí ?, ¿con quien estaba?, ¿x q sentía q era mi víctima?, pensé en su madre, en su padre , y cuanto podrían imaginar que su hijo estaba allí , también pensé en mis padres y cuanto ellos imaginarían.
Solo quería q no llorara, solo quería q me dijera q estaba bien y se fuera, q llamara a un amigo, q me liberara.
 Un par de veces me miro a los ojos como tratando de averiguar quién era, nunca sabría quien era ya que a partir de ese momento solo le mentí, sin poder sospechar siquiera  las consecuencias.

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